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18/04/06 NOTA DE PRENSA DE SADI FEDERACIÓN |
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El pasado día 14 de abril, Viernes Santo, el Director General de Recursos Humanos de la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía, hacía unas declaraciones en las páginas de un diario andaluz sobre uno de los temas que pueden influir más sobre la calidad del sistema educativo andaluz. Nos referimos a la inestabilidad laboral de gran parte del profesorado andaluz. Aunque el señor Gómez Oliver habla de unos 14.000 interinos y de un 15% de la plantilla, la cifra es de unos 20.000 maestros y profesores con empleo público precario, y su índice porcentual rebasa el 20% del total. El porqué de estas cifras manejadas por la Administración, es claro. Ellos consideran Interinos a aquellos profesionales que obtienen una vacante (plazas de plantilla que están desocupadas) por todo el curso. No hay que olvidar que Interino, legalmente, es aquella persona que cubre una plaza por criterios de "urgencia y necesidad". ¿Qué clase de urgencia y necesidad se cubre durante 3, 5, 7... 20 años seguidos? En cuanto al Pacto de Estabilidad al que se hace referencia, no se firmó en 2000. Se firmó el 25 de marzo de 2003, e incluía en el mismo a los docentes interinos que tuvieran un año de tiempo de servicio a 31 de Diciembre de 2000 (por tanto, más de dos años antes). Aquellos compañeros que no cumplieron ese requisito, a pesar de estar prestando servicio a la Consejería desde dos años antes, se quedaron fuera. Y a día de hoy muchos trabajadores con, al menos, 5 años de prestación de servicios, siguen sin ninguna garantía de "estabilidad" (sólo temporal, y con fecha de caducidad). Por esta razón, SADI no firmó nunca ese acuerdo. Afirma el Director General que "La LOE nos ofrece una oportunidad única y debemos aprovechar esta situación", a la hora de estabilizar al mayor número posible de docentes interinos. Para añadir después que "no hay atajos posibles para los interinos" y que "todos los que quieran tener una plaza fija deberán aprobar primero el concurso-oposición" y se aclara más adelante que "en la fase de concurso a la que sólo se accederá, como venía ocurriendo hasta ahora, si se ha aprobado el examen previo de la oposición, contarán mucho más que antes los méritos docentes, hasta suponer un 45 por ciento del cómputo total de la nota final con la que se accederá a una plaza de titular". Por tanto la" oportunidad única" que ofrece la LOE es la misma de siempre: el concurso-oposición que primará el ser capaz de demostrar delante de un tribunal formado por compañeros de profesión, que se está en disposición de una excelente memoria. En estas condiciones, ¿dónde está la garantía de acceso para cualquier interino? ¿Para qué sirve la formación continua como profesores, paradójicamente, financiada por la propia Consejería? ¿De qué sirve la experiencia profesional si antes tienes que aprobar un examen, que no tiene absolutamente nada que ver con nuestra labor diaria en el aula? Por otro lado, la supuesta estabilidad definitiva (vía oposición) sólo alcanzaría a los 11.600 interinos del acuerdo en Andalucía. SADI no puede conformarse con esas migajas. Mientras la LOE da estabilidad a las plantillas de los centros concertados sostenidos con fondos públicos, la misma ley deja al pairo a miles de docentes interinos que forman parte de la red pública escolar. Esta es la apuesta verdadera por la enseñanza pública de calidad. SADI vuelve a reiterar que la solución definitiva del problema de estabilidad del profesorado sólo tiene un camino posible: la consolidación del empleo actual y la entrada progresiva al funcionariado de aquellos que vayan acumulando tiempo de servicio, mediante un acceso diferente. Una vez más, se ha aprobado una Ley de Educación sin introducir en el sistema de acceso a la función pública docente la posibilidad de una vía diferenciada (a pesar de ser, en este caso, una promesa electoral del propio Presidente del Gobierno) por la que los interinos (trabajadores dentro del sistema público) sólo compitan entre ellos, y los trabajadores de fuera del sistema compitan, también, sólo entre ellos; posibilidad que impediría que, de nuevo, se reproduzca el problema. Por último el director general afirma que "Siempre hemos tenido una especial sensibilidad hacia los interinos". El camino se hace andando, y la Consejería de educación ha transitado muy poco por el camino de esa sensibilidad hacia sus trabajadores en precario. No olvidemos que tuvo que nacer SADI, un sindicato en defensa de los interinos, para que la Consejería se diese cuenta del problema laboral tan grave que padecía. Desde SADI, sí esperamos que esta voluntad pública de reparar los errores sea el inicio de una solución que llevamos esperando demasiado tiempo. FEDERACIÓN SADI - GABINETE DE PRENSA
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